Se fue mientras la nieve blanca caía congelando todas y cada una de mis lágrimas,no esperó a ver mi reacción, yo solo miraba como poco a poco el tren ya viejo y descascarado, de colores oxidados se alejaba, tenia la esperanza de que se bloqueara el camino con la nieve, y el tren no saliera, pero solo desearlo no fue suficiente, le vi marchar, corrí la montaña arriba sin importar que estuviera terroso el camino cuando se iba, no podía mas que solo gritar una y otra vez que le amaba, sin que me pudiera escuchar, ya mi garganta no pudo más y calle, el inmenso silencio me rodeo y la desesperación acudió a mi, mientras observaba las miradas de la gente criticando mi acción sin siquiera mostrar un poco de tacto con mis sentimientos, criticaban mi esfuerzo por no dejar ir a un ser amado lejos de mi sin saber la situación par la que estaba pasando.
Al ya no verle a lo lejos, regrese camino a casa, sentí no tener fuerzas, caminaba tan lentamente, tropecé varias veces y en la ultima vez caí sobre un charco de agua congelada, las calles me parecían enormes y frías, escuchaba el viento en mis oídos, mi pelo se agitaba fuertemente a pesar que estaba casi congelado , desee ya nolevantarme, me quede tirada unos minutos… todo… todo se veía borroso, cuando desperté, me encontraba en el hospital, tenia tanto miedo, me pare espantada de la camilla de sabanas azules, esas que parecían intactas, estaban como nuevas,esas que resguardaron mi frágil cuerpo sin corazón por no se cuanto tiempo, observe detenidamente la habitación de hospital en la que me encontraba se veía tan frio y solo,las paredes estaban cubiertas de mosaico blanco ya un poco amarillento por los años que se notaba que llevaban ahí, salí de él, apenas y podía ver ya que mis ojos se encontraban hinchados,me sentía tan ligera, como si cualquier cosa con la que me topara me fuera a destruir con un sólo rose.
En el pasillo me encontré con la enfermera que me atendió, y me miro con cierta hostilidad como haciéndome aun lado con su mirada, la observe y debí creer que estaba amargada ya que no tenia buen aspecto,ella no estaba muy bien proporcionada era gordita, chaparrita y blanquita, pero tenía remarcado el seño, me imagine que no estaba contenta con ella misma, así que pretendí entenderla un poco y no dije nada a su mal trato, ni siquiera cuando me jaloneo para medirme la temperatura, por que yo había llegado a ese hospital con una fuerte fiebre, de una forma indiferente me pidió que pasara adesalojar el cuarto ya que había mas pacientes que realmente estaban graves y yo estaba impidiendo que los atendieran, casi me puso mis pertenencias en las manos y me empujo.
Me dirigí a casa ya un poco mas distraída, me quede pensando en aquella señora por largo rato, recordaba su rostro de fastidio, su voz gruesa y cortante que molestaba mis oídos al hablar, pero… su recuerdo volvió… él ya se había ido, trate de resignarme por varios meses, pero solo trate, me hundí en toda distracción que pudiese hacerme olvidar, me metí en clases de cocina, de tejido, fui a ver obras de teatro a la ciudad vecina, me refugié en mi trabajo de escritora,entregaba novelas mensualmente, pero me aleje de mi durante mucho tiempo que cuando me observaba en el espejo yo ya nome reconocía, yo ya no sabia quien era yo… solo vivía por vivir.
Este tedio me hundió y le culpe miles de veces por ello, entonces recordé aquella enfermera amargada, y llore y grite ¡yo no quiero ser así, no quiero ser como ella!, me dirigí al espejo trate de encontrarme pero… solo encontré una bola decebo con cabello oscuro y ojos cafés, me sorprendí por el adefesio que mire ante mi, me llene de rabia, que sin pensar azoté mis puños en el espejo, me desangre un rato, observé mi locura con lagrimas de dolor, no toleraba en lo que me había convertido fui a mi recamara y con unas tijeras me corte el cabello, por accidente me pase a lastimar un dedo y el dolor me hacia sentir ¡tan bien!, regrese al espejo, lo tome y lo azoté en el piso rayando el mosaico de grabado de flores que el había seleccionado para la recamara y la sala cuando viviéramos juntos, y me sirvió como desahogo manchar los pisos con sangre de mis puños para recordarme que debíacambiar, odiarlo mas de lo que lo odiaba por dejarme, de repente sin querer me salieron carcajadas frenéticas sin poder parar, me sentía una maldita loca o al menos eso quería aparentar para justificar el monstruo que era.
Mientras caminaba por la acera en la ciudad vecina de recorrido mas corto, ya que el presidente de nuestra ciudad no invertía en el centro histórico para que luciera hermoso y florido, uno que otro parque estaba bien arreglado pero porla cooperación de los vecinos egocéntricos que presumían de ser de dinero y porl o tanto no les parecía vivir en una colonia que pareciera basurero, uno de esos era el parque que estaba cerca dedonde vivía , me sorprendió lo lindo que para mi se había convertido el día, observé detalladamente cada aspecto del paisaje, la nieve blanca que cubría las hojas de los arboles, los pajaritos refugiados en sus nidos, los rostros cansadosde las personas… el verlos cansados me producía satisfacción al saber que no erá la única en el mundo que se sentía desdichada, que giraba en torno a sus sentimiento, eso me llevó a sentir la necesidad de ser quien era antes, la inocente, la de la sonrisa enorme, aquella persona de físico perfecto, linda, delgada, morena clara, cabello bien cuidado, bien maquillada, con estilo al vestir, aquella que no dudaba en usar perfume.
Regrese a casa tan feliz, aun observaba todo con detenimiento, mi casa era hermosa, era grande y elegante las ventanas tenían detalles de madera en el marco y los vidrios eran gruesos y azulosos, tenia un pequeño jardín frontal con dos arbolitos de bugambilias que era mi árbol favorito, dentro todo parecía perfecto, hasta que me asome a la cocina, y vi una maldita foto suya, una foto que antes no estaba ahí, que desconocía su procedencia, creí que había regresado, lo busque por toda la casa hasta me desequilibre al subir las escaleras del cuarto de huéspedes por estar tan apresurada, no estaba, seguía extrañada, por que a lo mejor siempre estuvo ahí y no la recordaba, me senté a descansar en aquel sofá que miraba hacía la chimenea y de pronto me cubrió la rabia !maldita sea!, una pequeña cosa me hace caer a sus pies!, me frustre de nuevo, recorrí la casa mas detenidamente para observar si no había nada mas que me pareciera extraño, en la cocina solo la foto y todo estaba en orden, en la sala también y en el cuarto de huéspedes, pero… en la recamara olía a su perfume, no solo eso había mas fotos de el y mías colgadas en las paredes, eso me volvía loca por que no encontraba ninguna clase de explicación ya que no estaba el ahí, y no había rastro de que hubiese entrado o forzado la puerta, avente al suelo todo con brusquedad, rompí las fotos que encontré y los portarretratos que se encontraban ya despedazados los queme junto con todo lo que me recordara a el.
Esa misma noche mientras dormía, escuche llegar un coche en aquella calle solitaria en la que se encontraba nuestra casa, se detuvo justo enfrente de la puerta, se escucho el freno, parecía un poco apresurado o encarrerado, creí que era elquien había llegado a explicarme lo que pasaba, así que tome una lámpara (que por cierto era su favorita por ser de importación rusa), para amenazarlo cuando tratara de entrar y correrlo como la vil rata que era, no quise prender las luces para que no se diera cuenta de que estaba despierta, baje sigilosamentel as escaleras que rechinaban por que estaban recién barnizadas, me acerque a la puerta, pero no sonó nada afuera, así que pensé que me había equivocado y decidí asomarme para ver de quien era el coche, al abrir la puerta no había ningún coche y creí que había escuchado mal o que no me di cuenta que no se había detenido ahí sino solo le bajaron la velocidad al pasar, así que decidí retomar el sueño y subí nuevamente a mi habitación, pero me lleve una gran sorpresa ya que el se encontraba entrando por la ventana, encendí la luz y mel o quede viendo con ojos de profundo odio como si se me escapara y lo quisieran ahorcar, el me dijo que no me precipitara que no lo hacia con una mala intención, ya que había creído que no se encontraba nadie en la casa, así que se ahorro las molestias de tocar y decidió entrar por la ventana, no le creí ninguna de sus explicaciones, me di cuenta que todo lo que yo sentía por el se había esfumado, que ya ni la ira sobresalía de mi para tratar de matarlo, no le di importancia a sus mentiras y le pregunte lo que quería, él me dijo que trataban de matarlo y que el único refugio que encontró fue regresar conmigo a la casa que los dos construimos, me enfureció su desapego a mis sentimientos, se me escaparon unas cuantas lagrimas y le grite ¡vez, lo vez, estas feliz ahora que regresas y tienes las puertas abiertas, contesta, te agrada que yo llore, aprovéchalo ya que será la ultima vez que me veas llorar por tu estupidez!, le dije que no meinteresaba lo que hiciera me dirigí a la cama ya desacomodada por mi anteriormente y apague la luz ya que el apagador se encontraba a mi costado, mientras el seguía parado en el mismo lugar sin saber que hacer, en mi interior sonreía de satisfacción por haberlo humillado de aquella manera, por no mostrarle importancia, me alegraba que fuera infeliz, después escuche sus insignificantes pasos salir de la habitación principal para irse a la de huéspedes que se encontraba a un lado de la mía.
Al amanecer él ya no se encontraba ahí, la habitación estaba intacta, y muy dentro de mi me alegre ya que no tenia ganas de que me mataran por culpa de él, retome mis labores de costumbre durante toda la mañana, elegí la ropa que usaría para salir al parque de dos cuadras arriba de donde vivía por la tarde para despuésir a hacer una compras, cuando ya me disponía a salir él llego con bolsas devarias cosas para la despensa y me dijo que era por mi hospitalidad al no negarle la entrada a la casa y no molestarlo con preguntas, sentí tantas ganas de llorar, un remolino cerró mi garganta para luego destaparla con gritos ¡te burlas de mi no?, que crees que no me doy cuenta de tu intención, pero ya no me lastimaras más, acepto que me he convertido en una cerda, pero es tu culpa, siéntete culpable por lo que has hecho!, tome las bolsas y se las lance a la cara, salí de inmediato azotando la elegante puerta de la casa, pretendiendo ser fuerte mientras el veneno de la tristeza y la desesperación rodeaban mis ojos poco a poco hasta nublar mi vista.
Sentada en el parque me vinieron tantas ideas a la cabeza y una de esas fue matarlo,pero me di cuenta de que le estaba tomando demasiada importancia a su existencia, perdía mi tiempo en pensar en ély no gastarlo para mejorar yo, quería sostener una sonrisa ante la vida, ante mi misma, una que no fuera solo en el exterior sino que cubriera mi interior.
Pasaron varios meses, tantos que ya me había acostumbrado a ver su cara de inocente como si nunca hubiera pasado nada, nunca decidí correrlo ya que estaba consiente de que la casa era de los dos, los dos trabajamos duro para construirla, aunque duramos varios años para poder decorarla elegantemente y de estructura fina, al final todo salió bien y nos mudamos acá pero por muy poco tiempo, ya que poco fue mi gusto el sentirle a mi lado, siempre recaía en mis ideas nulas, en sentirme sola, frustrada, apegada a mi existencia vana, la cual lo era mas desde que ese día el tren se fue y con el mi valor, mi fuerza y si existe el alma también se fue.
Mi cabeza se había llenado de reflexiones y estas no se dirigían a ningún lado, no pude comprobar el por que de mi existencia, todo a mi alrededor era trágico, nacemos para morir y luego que… que fue lo que hicimos de bueno en la vida, yo creo que los recuerdos pasan antes de morir para que a la muerte lleguemos en blanco y quedemos suspendidos en la nada, en la nada que irónico, porque cuando algunos vivimos tan bien somos nada porque nada es mas importante que existir y si no ciento ser algo o alguien importante no existo, salvo algunas excepcionesque si existen pero como saber que lo hicieron si quedan en blanco… pensar todo el tiempo en esto me provocaba dolores de cabeza, me empezaba a volver adicta a las pastillas, una cosa que me hacia mas detestable aún, empezaba a criticar la religión, todo me parecía estúpido incluso esa gente que pretendía rezar para que sus miedos, problemas y preocupaciones se resolvieran.
Solía salir todas las tardes a caminar al parque, observar nostálgicamente lo lindo que antes veía todo, recordar y recordar como es que llegue a tal estado, ya habían pasado casi dos años y yo no había logrado cambiar en nada, ni siquiera físicamente seguía siendo una gorda, el seguía en la casa disfrutando de sulibertad, algunas veces llegaba con mujeres todo ebrio a la casa, yo no quise decir nada, no me importaba lo que hiciera mientras no se metiera con nada delo que me representaba o me perteneciera, sin darme cuenta el tiempo se había pasado y yo me había detenido en alguna parte que hacia que todos los días fueran los mismos, he incluso me sintiera igual pasara el día que pasara, mi rostro ya no sostenía ningún tipo de expresión.
El decidió marcharse de un día para otro, se había encontrado con una linda mujer rica, que lo podía alejar de toda preocupación financiera, mi rostro no le mostro reacción alguna y no sentí venir un solo pensamiento que me alterara, disgustara o alegrara, en ese momento estaba hundida en un mundo inalcanzable para él, completamente distraída, mientras se disponía a darme explicaciones sobre su adiós solo le pude soltar un “vete feliz que no te detendré ni criticare tus decisiones”, sostenía sus maletas y daba pasos lentamente hacia atrás, mirándome con cierta nostalgia y a la vez estaba con una sonrisa brillante de lado a lado, su amada lo esperaba al otro lado de la acera, cuando me disponía a entrar a casa note que un coche se aproximaba hacia la ubicación en la que el se dirigía y su estupidez no le permitía voltear a ver a los lados de la calle por si pasaba un coche, el sonreía feliz y me gritaba ¡adiós! No le dije nada y solo le hice señas de despedida con mi mano, logre sonreír y ¡ups! Jajajajajaja… el coche lo aventó, eso realmente me hizo feliz logre despedirme de él así que no tenia nada que hacer en la calle y entre a lacasa, cerré la puerta y toda la tarde observe la televisión, aunque cuando paso el accidente la mujer estuvo desesperada tocando para que la ayudara y llamara a una ambulancia, hice caso omiso y de pronto dejo de tocar, se escuchaba mucho alboroto así que le subí el volumen a la televisión y me olvide de lo que había pasado unos instantes antes.
Ahora toda mi vida había vuelto a dar un giro, estaba sola en la casa, en todo momento hablaba con mi soledad y en los únicos instantes que no la recordaba era en mis paseos diarios, empecé a notar como es que transcurrían los días,los meces y observaba como es que los arboles y las plantas que me rodeaban empezaban a sufrir cambios en sus hojas, en sus ramas y cuantos visitantes nuevos llegaban diariamente a alojar los arboles, visitantes en el pueblo eran muy pocos, un día no me di cuenta en que momento me quede dormida en el parque,y desperté en la madrugada por el frio que estaba haciendo, mis músculos no se movían, me asuste, largo tiempo estuve batallando por que mi cuerpo reaccionara, hasta que pude mover el cuello y una desesperación enorme me hundió,como si hubiese aventado una piedra al fondo de un tonel y al instante se hundiera, me abraso sin querer soltarme, me hiso gritar cuanto odiaba el mundo,cuanto odiaba las cosas que me rodeaban, cuanto me odiaba yo mas de lo que se apodido odiar uno mismo, había rebasado los limites de la nada y había comprendido que yo estaba en mis limites de tristeza y que estaba apunto de llegar a ser lo que realmente era… lo que todos se habían percatado que yo ya era… que no lo notaba, pero que desde el principio estaba ahí, queriendo salir…yo ya me había vuelto una maldita loca que recayó en la desesperación por un maldito amor patético que no funciono, por un maldito tren que salió unos años atrás y con su salida abrió varias puertas que reguardaban mis sentimientos hasta que estos se agotaron poco a poco hasta arrastrarme al limite en el que me encuentro, por aquel hospital que se despedazaba de viejo en el que cerraron mi cuerpo sin reemplazar mi corazón, sin cerrar las puertas que habían quedado abiertas, con aquella mujer amargada que me contagio de lastima, todo mi alrededor estaba oscurecido y yo aun no podía mover mi cuerpo solo de mi cuello para arriba, nunca me había sentido tan falta de libertad como en ese momento, seguía siendo abrazada por la desesperación, vi como poco a poco empezó a nevar, la luz de las lámparas permanecían encendidas testigos de lo que a mi concernía, los pasillos se empezaban a cubrir de nieve, el cielo estaba tan nublado que no alcanzaba a ver las estrellas, en mucho tiempo yo no había observado la oscuridad de la noche y pensaba que había sido la naturaleza quien me había otorgado este castigo, por no apreciarla, aun así no podía apreciarla entonces, solo observarla, ver cuanto había cambiado, empezó a amanecer yo no me había podido mover ni un solo instante, ni un solo milímetro, me quede a esperar que el día al alumbrar me disecara o en el mejor de los casos que me pudiera mover, encontré un par de ancianitos quienes me ayudaron de buena gana a conseguir una ambulancia, inmóvil pude escuchar el sonido de la ambulancia que se acercaba mas y mas a mi ubicación, los ancianitos se despidieron de mi deseando que me recuperara pronto y yo con un agradecimiento falso y una sonrisa hipócrita vi como se alejaban.
Me he quedado sola y ahora soy una maldita loca inútil incapaz de poder mover los pies, mi terapia me a ayudado a mover los brazos, pero creo que mis piernas si se las a llevado el demonio y mis recuerdos ya no son tan visibles como antes, por eso he decidido escribir lo poco que recuerdo para que no olvide como esque estoy vacía y como es que me he encajonado en este lugar de habitaciones blancas, acolchonadas por todos lados, en esta pequeña cama de sabanas rasposas amarillentas y con olor a desinfectante todo el miserable tiempo, estas cuatro paredes que han aprisionado mis años, mi juventud, y mi odio, estas cuatro paredes en las cuales solo puede visitarme un padre que toca mis manos como si fueran de el y trata de hacer que los malditos entes blancos que me rodean todo el tiempo me envenenen todo el cuerpo hasta que, este cuerpo espinado seda ante la luz que siega mis ojos como en este momento, para que mis palabras obscenasy blasfemas no salgan mas de mi bo… boca… pasillo… miserab…s...
Hovanna Antonio Lopez
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